De la retórica del milenio y sus avatares

CMXCIX.

viernes, 11 de junio de 2010

Juegos de Basalto. De Rivera y su juego de pelota en el Estadio Universitario.







En días pasados, estudiantes de la UNAM comenzaron la tarea de rescatar el viejo proyecto de Diego Rivera de llenar el Estadio Olímpico con escultopinturas. Los trabajos se han llevado a cabo siguiendo los bocetos originales del maestro muralista, remplazando las piedras de colores que usara Rivera en el talúd con estructuras de papel pintado. La idea es conmemorar el centenario de la UNAM con algunas actividades deportivas y este interesante ejercicio. Vale la pena visitar el estadio y conocer, mediante esta copia, el trabajo de Rivera a casi 60 años de su inconclusa intervención.

En 1954, cuando Diego Rivera se encuentra realizando los trabajos para el Estadio Universitario califica su obra como lo mejor que había hecho hasta el momento en su carrera. Rivera tenía 68 años y se encontraba bajo tratamiento médico contra el cáncer. Aun así, personalmente subió a los andamios y trepó por la roca volcánica que revestía el inmueble. Rivera tenía aún mucho que compartir al mundo y algo de eso era su obsesión con el juego de pelota, que por diferentes motivos decide representar en el mural de CU.


A él le atraía la práctica lúdica como estructura estética del saber de las culturas prehispánicas. En la época, el pintor contaba con testimonios directos sobre las especulaciones científicas al respecto del juego, su origen, motivación y consecuencias en las artes y cultura mesoamericana. Se sabe, además, de su vasta colección de piezas arqueológicas en la cual presumía de contar con extravagantes artefactos alusivos al juego de pelota. Incluso tuvo debates con Alfonso Caso sobre la procedencia u originalidad de algunas de ellas, en especial con una vasija originaria de Nayarit donde aparece a escala un escenario de Juego de Pelota. Es ésta la única pieza en el mundo donde se puede apreciar a un jugador tomando la bola con la mano, acto completamente extraño para el propio Caso y completamente verosímil para el curioso Diego.

Basado en sus propias observaciones sobre el arte prehispánico, a decir de Rivera, la festividad del Juego de Pelota era un hecho compartido ideológicamente por las culturas del altiplano y las de Occidente. Hubiera sido éste un argumento común de no haber involucrado el factor del estilo en la forma de juego. En sus memorias advierte que logró ser testigo de una excavación en Teotihuacán en la cual pudo ver un fragmento de fresco en Tepantitla en la que aparecía un juego de pelota alterno que permitía el uso de las manos y una especie de bat, distinto al conocido donde se jugaba con las caderas. Según el pintor este hecho probaba un modo de juego vinculado con una experiencia original de interpretar la cosmogonía prehispánica.


El hecho es que Rivera comenzó a contar la historia a varios de sus conocidos arqueólogos teniendo como respuesta burlas e indiferencia. A su parecer, las culturas de Occidente mesoamericano fueron las responsables de una variante del juego muy peculiar. Actualmente, a partir de nuevos estudios etnográficos y hallazgos arqueológicos, los especialistas han dado la razón a las especulaciones del pintor pues se ha verificado la variante del juego en las Culturas de Occidente.


Pero ¿qué hizo Rivera con su hallazgo?, ¿cómo integró las evidencias materiales de su teoría sobre el juego de pelota a su obra? Se sabe que conformó, tras varios años de búsqueda, un set de jugadores de pelota, cuyas piezas pertenecen a Colima. En tres piezas de cerámica, Rivera encontró una articulación del juego con mano y bat muy similar al moderno Beisbol. Así, donde los antropólogos veían dos guerreros uno con macana y otro lanzando una piedra, con un tercero sosteniendo una pequeña cesta, el muralista logró entender un bateador, un pícher y un cácher. Son célebres las fotografías del artista armando su escena con las piezas en su casa de San Ángel. http://discursovisual.cenart.gob.mx/dvwebne08/imagenes/pages/divexp_1-2.html Desde entonces este modelo de juego se volvió su argumento.

A principios de los cincuenta recibe la invitación para integrarse al equipo de artistas y arquitectos que construían Ciudad Universitaria. Ahí el pintor diseña un proyecto mural para adecuarlo al Estadio Universitario. A la vez, los trabajos de construcción de su Casa-Estudio Anahuacalli, que albergaría sus colección arqueológica, se encontraban muy avanzados. Su amigo el Arq. Juan O’Gorman colaboró con él en estas tareas. Ha quedado en evidencia la influencia de Diego en el arquitecto al reutilizar la técnica de piedras de colores naturales en los murales de la Biblioteca Central. Eso demuestra cierta semejanza entre los proyectos del Anahuacalli y la Ciudad Universitaria. en la visión plástica tanto de O´Gorman como de Rivera.


Lo anterior explica por qué Rivera creó un boceto para el estadio lleno de referencias a su colección de piezas prehispánicas. Es cosa de echar un vistazo al diseño y comparar con las cientos de fotografías que el pintor tomó de sus esculturas. Incluso, y aquí radica lo más importante, en una visita al actual museo Anahuacalli puede cualquiera darse cuenta de esta clara alusión. El caso es que, según lo dicho por el maestro, el tema del mural era el deporte. Y precisamente, en este entrecruce entre arte prehispánico y deporte aparece la escena del Juego de Pelota. En el boceto, en el costado derecho del estadio, Rivera retrató a sus jugadores de pelota, tal como en otras ocasiones lo hizo con sus amigos. El dibujo muestra en tamaño monumental su gran descubrimiento acaparando su visión de la historia del deporte en México. Ahí pensó Rivera haber puesto ante los ojos de propios y extraños su teoría del nacimiento del juego en nuestras tierras como expresión espiritual del orden cósmico.

Para desgracia del pintor ese proyecto quedó en el olvido y por “cuestiones administrativas y políticas” no se logró realizar sino sólo la parte central. La invasiva intromisión del mural con el orden arquitectónico, a decir de las autoridades a cargo de los trabajos de C.U., privó a Diego de exponer a las masas y especialistas su idea sobre el juego y su función social. Finalmente, la anécdota queda ahí, como testimonio de una peculiar genealogía del Juego de Pelota que un polémico artista defendió hasta sus últimos días. Aunque por algunos días se podrá admirar la réplica que los estudiantes han hecho como un breve homenaje a las genialidades y polémicas del querido Diego.

Se trata de una lectura del caso a la luz de mi texto de tesis de maestría: Juegos de Basalto. De la integración plástica y su resistencia en el Estadio Universitario. Este breve ensayo va dedicado con cariño a Natalia de la Rosa, quien acompaña desde hace años con su inteligencia, sonrisas y caprichos varios de mis ejercicios reflexivos sobre Rivera.

Agradezco mucho las fotografías de Wendy Mojica

2 comentarios:

  1. https://www.edemx.com/site/2019/09/08/la-nostalgica-historia-del-pebetero-olimpico-mexico-68/

    https://www.sopitas.com/deportes/pebetero-estadio-olimpico-universitario-restauracion/

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